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Juicio verbal y juicio ordinario, principales diferencias

    que es un juicio verbal​

    Dentro de la jurisdicción civil existen distintos procedimientos para resolver los conflictos que llegan a los tribunales. Entre los más habituales se encuentran el juicio verbal y el juicio ordinario, dos procesos declarativos regulados por la Ley de Enjuiciamiento Civil que presentan diferencias importantes en cuanto a los asuntos que tramitan, su cuantía y su desarrollo.

    Aunque ambos persiguen que un órgano judicial resuelva una controversia entre las partes, no puede elegirse libremente entre uno u otro. La propia ley establece qué procedimiento corresponde en función, principalmente, de la materia sobre la que versa la demanda y de su cuantía.

    Conocer la diferencia entre juicio verbal y ordinario permite comprender mejor el funcionamiento del proceso civil y las distintas fases que pueden sucederse desde la presentación de la demanda hasta que se dicta una resolución.

    ¿Qué es un juicio verbal y cuándo se utiliza?

    Para entender qué es un juicio verbal, hay que partir de que se trata de uno de los procesos declarativos previstos en la Ley de Enjuiciamiento Civil. Se utiliza para resolver determinadas controversias que la ley atribuye expresamente a este procedimiento y, en otros casos, cuando la cuantía de la demanda se encuentra dentro del límite establecido legalmente.

    Actualmente, y siempre que el asunto no deba tramitarse por otro procedimiento debido a su materia, se siguen por juicio verbal las demandas cuya cuantía no exceda de 15.000 euros.

    Además, existen determinados asuntos que pueden tramitarse mediante juicio verbal con independencia de su valor económico. Entre ellos se encuentran, según el supuesto concreto:

    • determinados procedimientos de desahucio
    • algunas acciones relacionadas con la posesión de bienes
    • procedimientos vinculados a la recuperación de determinadas posesiones
    • la división judicial de una cosa común

    Por tanto, no basta con fijarse en la cantidad reclamada para saber si corresponde un juicio verbal. La naturaleza del asunto también puede determinar directamente el procedimiento aplicable.

    Una cuestión importante es que su nombre no significa que todo el procedimiento se desarrolle oralmente. Tanto la demanda como la contestación del demandado se presentan por escrito y, posteriormente, puede celebrarse una vista cuando corresponda.

    ¿Qué es el juicio ordinario y en qué casos se aplica?

    El juicio ordinario es el otro gran procedimiento declarativo de la jurisdicción civil. Su estructura cuenta con más fases diferenciadas y está prevista para determinadas materias expresamente señaladas por la ley y para litigios de mayor cuantía.

    Como regla general, cuando la elección del procedimiento depende del valor económico de la reclamación, se tramitan mediante juicio ordinario las demandas cuya cuantía supere los 15.000 euros. También se utiliza cuando el interés económico de la demanda no puede calcularse, ni siquiera de forma relativa.

    Sin embargo, la cuantía no siempre es el criterio determinante. La Ley de Enjuiciamiento Civil establece determinados asuntos que deben seguir los trámites del juicio ordinario con independencia de su importe. Por eso, para saber qué es el juicio ordinario y cuándo debe utilizarse, es necesario analizar conjuntamente dos elementos: la naturaleza de la controversia y su valoración económica.

    Diferencia entre juicio verbal y ordinario, las claves para distinguirlos

    La principal diferencia entre juicio verbal y ordinario no consiste únicamente en que uno sea más sencillo que otro. La ley configura cada procedimiento con unas reglas propias y determina qué asuntos deben resolverse a través de cada uno.

    Las diferencias más relevantes se encuentran en dos aspectos: los criterios que determinan el procedimiento aplicable y las fases procesales que debe atravesar el litigio.

    La cuantía y el tipo de asunto

    Cuando la materia del litigio no obliga a seguir un procedimiento concreto, la cuantía funciona como uno de los principales criterios para distinguirlos.

    De forma general:

    • Juicio verbal: demandas cuya cuantía no exceda de 15.000 euros.
    • Juicio ordinario: demandas que superen los 15.000 euros o cuyo interés económico resulte imposible de calcular.

    Sin embargo, antes de atender a estas cifras hay que comprobar de qué asunto se trata. La materia tiene preferencia sobre la cuantía a la hora de determinar el procedimiento.

    Esto significa que una demanda puede tener un importe elevado y, aun así, tener que tramitarse mediante juicio verbal si la Ley de Enjuiciamiento Civil atribuye expresamente esa materia a dicho procedimiento. Del mismo modo, determinadas controversias deben resolverse mediante juicio ordinario con independencia de su valor económico.

    Tramitación, fases y duración del procedimiento

    Otra diferencia importante aparece en su estructura. El juicio verbal está diseñado con una tramitación más concentrada. Tras la presentación de la demanda y la contestación, se desarrollan las actuaciones necesarias para determinar las pruebas que deben practicarse y, cuando proceda, se celebra una vista.

    El juicio ordinario incorpora, en cambio, una fase especialmente relevante entre las alegaciones escritas y el juicio: la audiencia previa. En ella se depuran diferentes cuestiones procesales, se concreta el objeto de la controversia y se aborda la proposición y admisión de las pruebas. Conocer estas actuaciones y el desarrollo de los procedimientos civiles forma parte de los contenidos procesales especialmente relevantes para quienes preparan las oposiciones de Tramitación Procesal

    Por esta razón, el procedimiento ordinario presenta generalmente una estructura más amplia. Sin embargo, esto no permite afirmar que un juicio verbal vaya a resolverse siempre rápidamente. La duración real de cualquier procedimiento depende también de factores como la complejidad del asunto, las pruebas necesarias o la carga de trabajo del órgano judicial.

    ¿Cómo se desarrolla un juicio verbal?

    El juicio verbal comienza con la presentación de una demanda ante el órgano judicial competente. Una vez admitida, se da traslado al demandado para que pueda formular su contestación por escrito.

    De manera simplificada, su desarrollo puede dividirse en varias etapas:

    1. Presentación de la demanda.
    2. Contestación de la parte demandada.
    3. Determinación de las cuestiones controvertidas y de la prueba.
    4. Celebración de vista, cuando proceda.
    5. Resolución del procedimiento.

    Cuando corresponde celebrar una vista, esta permite desarrollar oralmente determinadas actuaciones ante el tribunal. En ella pueden abordarse las cuestiones que sigan siendo controvertidas y practicarse las pruebas admitidas, como declaraciones de las partes, testigos o pruebas periciales. El conocimiento de estas actuaciones y de su desarrollo también es importante dentro de la preparación de las oposiciones de Auxilio Judicial, en las que el estudio de los procedimientos judiciales ocupa una parte relevante del temario.

    No obstante, la celebración de una vista no debe entenderse como un elemento automático de todos los juicios verbales. Dependiendo de las circunstancias procesales, el procedimiento puede continuar sin necesidad de celebrar este acto. Una vez completadas las actuaciones necesarias, el tribunal queda en disposición de resolver la controversia mediante la correspondiente sentencia, salvo aquellos supuestos que presenten especialidades propias.

    ¿Cómo funciona un juicio ordinario?

    El juicio ordinario también comienza mediante demanda escrita. En ella deben exponerse de manera ordenada los hechos, los fundamentos jurídicos y aquello que se solicita al tribunal.

    Su estructura puede resumirse, de forma general, en las siguientes fases:

    1. Presentación de la demanda.
    2. Contestación de la parte demandada.
    3. Celebración de la audiencia previa.
    4. Celebración del juicio, cuando sea necesario.
    5. Sentencia.

    Una vez admitida la demanda, se traslada a la parte demandada para que pueda contestarla y plantear su posición frente a las pretensiones formuladas.

    Después aparece uno de los elementos más característicos del procedimiento ordinario: la audiencia previa. Si el litigio continúa tras ella y existen pruebas que deban practicarse, se celebrará posteriormente el juicio.

    En este acto pueden desarrollarse interrogatorios, declaraciones testificales, pruebas periciales y otros medios probatorios admitidos. Finalizadas las actuaciones previstas legalmente, el procedimiento queda pendiente de la resolución judicial correspondiente.

    La audiencia previa, una de sus principales diferencias

    La audiencia previa es probablemente uno de los elementos que mejor permiten distinguir el juicio ordinario y el juicio verbal.

    Se celebra después de la demanda y de la contestación y cumple varias funciones dentro del procedimiento. Entre las más importantes se encuentran:

    • intentar que las partes alcancen un acuerdo
    • resolver determinadas cuestiones procesales
    • concretar qué aspectos del litigio siguen siendo objeto de discusión
    • delimitar los hechos controvertidos
    • proponer y decidir sobre la admisión de las pruebas

    Por tanto, no se trata simplemente de un trámite anterior al juicio, sino de una fase destinada a preparar el procedimiento y determinar qué cuestiones deberán resolverse posteriormente. El dominio de esta estructura procesal adquiere especial importancia en las oposiciones de Gestión Procesal, donde el conocimiento detallado de los distintos procedimientos y de sus fases constituye una parte esencial de la preparación.

    Si después de la audiencia existen hechos controvertidos que requieren prueba, el procedimiento continúa hacia el juicio. En determinados supuestos, sin embargo, puede no resultar necesario llegar a celebrarlo. Esta fase intermedia explica en buena medida por qué la estructura del juicio ordinario es más extensa que la del juicio verbal.

    Entender las diferencias para identificar el procedimiento adecuado

    Distinguir entre juicio verbal y juicio ordinario exige mirar más allá del importe económico de una demanda. Aunque la cuantía es un criterio fundamental, la materia sobre la que versa el litigio debe analizarse en primer lugar, ya que puede determinar directamente qué procedimiento debe seguirse.

    A partir de ahí, resulta más sencillo comprender sus principales diferencias. El juicio verbal presenta una estructura más concentrada, mientras que el juicio ordinario incorpora fases específicas como la audiencia previa antes de llegar, cuando resulte necesario, al acto del juicio.

    Para quienes preparan oposiciones de Justicia, dominar estas diferencias resulta especialmente importante, ya que permite comprender mejor la estructura y el funcionamiento de los procedimientos civiles. En la academia Ruth Galván, este tipo de contenidos se trabajan con un enfoque orientado a facilitar su estudio y a relacionar la teoría procesal con los conocimientos exigidos en la oposición.

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